Llegar tarde o temprano al trabajo puede parecer una cuestión insignificante, pero no lo es. Dice mucho de la personalidad de cada uno. La puntualidad tiene más importancia de lo que podemos imaginar.

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Cada trabajador tiene su forma de ser, pero aún así, podríamos hacer una clasificación dividida en dos grupos: Los puntuales y los que llegan tarde.

Las personas que llegan a trabajar todos los días a su hora demuestran ser personas altamente comprometidas con su trabajo y con la empresa. Pero no sólo eso, diríamos que están implicadas consigo mismo. Al mismo tiempo, son disciplinadas, ordenadas, resolutivas y eficaces. Seguramente son personas que brillan por su capacidad de trabajo y empeño, y seguramente no sean perfiles de gran talento.

En el lado opuesto está quién llega habitualmente tarde al trabajo. Este perfil suele presentar despreocupación, dificultad para cumplir con sus obligaciones y una débil capacidad de concentración, se suelen distraer con cualquier cosa. Por el contrario, si que destacan por su creatividad y talento, algo que no es fácil de encontrar y que son cualidades a tener en cuenta dentro de cualquier organización. Lógicamente, deben ser apoyadas con esfuerzo y compromiso.

Si perteneces al grupo de personas que carecen de puntualidad, no te preocupes, es cuestión de cambiar tanto las creencias como los hábitos para consolidar una nueva forma de actuar.

Para conseguirlo, hay que cambiar las acciones, algunas consisten en detalles pequeños, otras pensamientos y varias en el que se analizan las actuaciones. Algunos consejos altamente eficaces serían:

Poner alarmas

Programar una alarma y a poder ser que suene bien. En el momento que salte, hay que actuar, no vale postergar esta fase, sino, llegarán los retrasos.

¡Cuidado con el optimismo!

Si piensas “ya lo haré mañana” o esto lo hago en pocos minutos, te faltará tiempo. En la mayoría de las ocasiones se llega tarde porque se piensa que las cosas se hacen más rápidas de lo que realmente se hacen. Para evitarlo, es muy importante anticiparse a la aparición de estas creencias, detectarlas y poder descartarlas.

Mini – horario

Cuando tratamos una reunión u otras citas importantes, te recomendamos anotar un mini – horario marcando el tiempo con las secuencia de acciones que hay que realizar para llegar a tiempo, destacando las fases más importantes de un proceso que pueda durar menos de una hora. Por ejemplo, las primeras cosas que hacemos en el días, son muy importantes y deberían ser numeradas y estar detalladas para así organizar mejor el tiempo.

Prohibido correr

No hacer las cosas de forma rápida, así se disfrutan mucho más. Llegar a los sitios con el tiempo establecido es gozar de buena salud. Como recomendación, engaña al reloj y adelántalo diez minutos, es una forma efectiva de minimizar llegar tarde.

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