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Durante los próximos 10 años, se prevé que la creación de empleo aumente con más de 2,5 millones de nuevos cargos en España, de los cuáles, el 14% serán relacionados con el sector de la sanidad.

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Esta previsión sobre la creación de empleo ha sido publicada en un informe emitido por Manpower, la reconocida multinacional de recursos humanos y empleo. Este informe apunta a que las secciones de sanidad, servicios sociales, industria, comercio, servicios a las empresas y hostelería, generarán más de 300.000 nuevos empleos hasta 2026 en cada una de estas ramas.

 La sanidad quién se lleve el galardón de mayor creación de empleo, con unos 350.000 nuevos puestos debido al envejecimiento de la población. De forma que se entiende que para 2026, el sector terciario contendrá un 74% del conjunto del empleo, la industria el 15%, la construcción el 6% y la agricultura el 4%. Eso sí, estamos hablando de previsiones, por lo que debemos tomarlo como datos aproximados. Lo cierto es que gracias a informes de este tipo, podemos conocer las características y calificaciones necesarias que necesitará el trabajador del futuro, definiendo al mismo tiempo la formación adecuada para hacer frente a los retos de la nueva era laboral.

 Como hemos referenciado anteriormente, las conclusiones del informe reflejan que el empleo de la nueva década, estará preferentemente relacionado con la sanidad. Concretamente para puestos de trabajo cualificados con profesionales y técnicos de edades comprendidas entre 40 y 50 años.

 Bajo este perfil, anticipándonos a lo que sucederá en 2026, podríamos decir que el número de trabajadores entre 50 y 66 años aumentará, añadiendo entorno a los 2,4 millones de trabajadores en el sector de la sanidad, llegando al 36,5% de la población ocupada. A día de hoy este dato ronda el 28,5%. También para ese mismo año, habrá medio millón más de trabajadores con edades entre los 16 y 29 años, medio millón menos entre 30 y 39 años.

 El pronóstico es que el promedio anual de crecimiento de empleo será del 1,3% por año, con mayor tasa al principio. A este ritmo, en 2023 se habría recuperado el nivel de empleo previo a la crisis que era de 20,5 millones. Si bien, hay motivos para pensar que se podría alcanzar antes.

 Este nuevo marco laboral requerirá de trabajadores con mayor movilidad geográfica, generacional y educativa, con un aumento de la incorporación de la mujer al mundo laboral, e incluso, también de la inmigración extranjera.

Con la llegada del Año Nuevo llega el momento de hacer balance de todo lo que hemos hecho durante el año, y marcarnos objetivos y metas nuevas para el próximo año. Si no quieres que los buenos propósitos para 2017 acaben en el olvido deberás ser constante, estar motivado y ser organizado. Estos son los tres factores claves para alcanzar tus objetivos para el nuevo año. A continuación algunos consejos de parte del equipo de Formación Universitaria, para que hacerlos realidad esté en tu mano.

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Una actitud positiva ante unos objetivos específicos

La inseguridad o el aburrimiento son palabras que no pueden existir en tu vocabulario a partir de hoy. Una actitud positiva ante lo que está por llegar es lo mejor que puedes hacer. Es parte fundamental que debes cumplir para mantener todo el tiempo esa motivación que necesitas para alcanzar tus metas.

Además, es importante que seas realista y te marques unos objetivos específicos, de forma clara y concisa. Esto te ayudará a proyectar tu camino, identificar qué quieres lograr y cómo puedes hacer para lograrlo. No te plantees objetivos generales, fija metas específicas, con resultados tangibles y plazos determinados que te permitan elaborar un plan de acción realista.

Analiza tus motivaciones académicas

Cuando llega el nuevo año, todos queremos cambiar nuestra rutina pero, en pocas semanas, este impulso y deseo puede perder fuerza. Para que esto no ocurra, tómate el tiempo necesario para reflexionar y analizar lo que te motiva. No te fijes en tu entorno, cada persona es diferente y tiene unas metas distintas en la vida. Para algunos, el simple deseo de aprender y alcanzar buenas notas es suficiente para mantenerlos motivados, sin embargo, para otros, les motiva aumentar sus conocimientos o prácticas en una materia concreta o superar algún obstáculo concreto con esa asignatura atragantada, o incluso cambiar de titulación o estudiar en una institución concreta.

Sea como sea, lo que te motive no es realmente importante; lo importante es entender tu motivación y usarla en tu beneficio para ayudarte a superar épocas difíciles.

Organízate y prioriza tus tareas

Lo mejor para ello es tener tu agenda o calendario muy a mano. Haz una lista diaria de lo que tienes que estudiar o las tareas que debes realizar. Organízate por horas lo que le dedicarás a cada materia y ten a mano los materiales que vas a necesitar para ello.

Establece en las tareas un orden de prioridades. Si llevas una asignatura peor o te cuesta más estudiarla, ponte a ello antes que con las demás. O por el contrario, ten en cuenta las fechas de entregas o exámenes para establecerte con qué tarea debes ponerte antes. No tengas en cuenta cómo van tus compañeros. Lo que para uno puede resultar complejo, para otro es más fácil. Márcate tu propia agenda y calendario de tareas.

No esperes a que las cosas sucedan ni a que se den las condiciones más favorables o a que la inspiración te ilumine; sé el arquitecto de tu propia vida y da pasos constantes hacia tu meta. Estos han sido sólo algunos consejos o recomendaciones para poder alcanzar tus objetivos académicos en 2017, pero sin duda, el futuro está en tus manos. En Formación Universitaria estamos para ayudarte y asesorarte en tu camino profesional, pero la motivación y la constancia es fundamental en ti mismo. Ya verás como la recompensa… ¡será mayor!

Si has empezado a estudiar con Formación Universitaria, ahora más que nunca debes saber que vas a necesitar de unos buenos hábitos, ya que son muy importantes para que consigas tu objetivos. En este post te vamos a enseñar como funcionan para que puedas conseguir tus propósitos con un menor esfuerzo.

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 Es importante saber que cuando generamos un hábito, creamos un destino en piloto automático, delegando en el subconsciente una conducta para que nuestra mente trabaje, sin apenas gastar fuerza de voluntad.

A día de hoy se sabe que la fuerza de voluntad se agota, no podemos estar a tope durante todo el día, con la misma capacidad para hacer de todo. Por esto, podemos decir que gracias a los hábitos, consumiremos menos de nuestra fuerza de voluntad.

Si tenemos hábitos consolidados conseguiremos hacer mas acciones y producir más, aumentaremos nuestro poder mental y consiguiendo una fortaleza interna que nos permitirá llevar a cabo lo importante de verdad.

Esto no quiere decir que lo que hagamos a través de los hábitos no sea importantes, pero si lo podemos automatizar mejor que mejor, así conseguiremos menos energía y seremos mucho más productivos y consumiremos menos energía.

Para consolidar un hábito lo mejor es hacerlo siempre en entornos parecidos y obteniendo una recompensa. Por ejemplo, me levanto por la mañana veo unas zapatillas deportivas, eso me indica que debo ir a correr, voy a correr y cuando llego me pego una ducha y obtengo una recompensa, me siento física y mentalmente bien.

Si lo que se quiere es no perder mucha fuerza de voluntad debemos empezar el día con lo que más nos cuesta, porque como hemos dicho anteriormente, la fuerza de voluntad se agota.

Para entendernos mejor, vamos a utilizar la metáfora de cuando vamos a llenar un tarro de piedras. Si empezamos a llenarlo con las piedras pequeñas, seguramente luego las piedras grandes no nos entraran. Sin embargo, si empezamos por colocar primero las piedras grandes, luego las más pequeñas acabarán entrando por los espacios más pequeños. Así que lo que tenemos que hacer es empezar por lo más difícil y terminar por lo más fácil.

Se ha hablado mucho de los días que necesitamos para consolidar un hábito. En un principio se hablaba de los 28 días, últimamente se escucha más hablar de los 66 días consecutivos para asentar un hábito. Lo cierto es que son datos estimatorios, no son más que una media y también dependerán del hábito en cuestión. Vamos a poner un ejemplo un poco extremo para entendernos: si coges el hábito de tomar un poco de chocolate cada mañana, va a ser un hábito fácil de asimilar, pero lo que queremos es meditar una hora cada mañana, necesitaremos más días para finalmente reafirmarlo.

En cualquier caso, lo que debemos tener claro es que los hábitos son muy importante, haga el tiempo que haga falta para consolidarlos.

Y si damos un pasito más, podríamos hablar de un ritual, es decir, un conjunto de hábitos que nos llevan a sentirnos de una determinada manera. Por ejemplo, me levanto por la mañana, me pongo a hacer estiramientos, de repente me pongo a hacer meditación 15 minutos, después me doy una buena ducha de agua fría para activar el metabolismo y estar más despierto, etc.

Lo cierto es que los rituales son muy poderosos y conducen a sentirnos de una determinada manera, con un resultado muy positivo en nosotros mismos.