Vinculación formativa

Este tipo de contrato tuvo su origen allá por 2013 como medida de choque al desempleo juvenil existente tras la crisis, para intentar motivar la incorporación de los jóvenes a las empresas de Economía Social y como impulso a la contratación de jóvenes en situación de desempleo.

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 Esta forma de contrato posibilita a la empresa emplear a jóvenes menores de 30 años en situación de desempleo, o menores de 35 años con un grado de discapacidad reconocido igual o superior al 33%.

 De esta forma, los trabajadores podrán compaginar el empleo con la formación, acreditando haber cursado seis meses de estudio previo a la celebración del contrato y no siendo necesario que la formación esté asociada específicamente al puesto de trabajo.

 Así, podrá ser una formación acreditable oficial o promovida por los servicios públicos o una formación en idiomas o tecnologías de la información y la comunicación de una duración mínima de 90 horas en cómputo anual.

El contrato podrá ser por tiempo indefinido o de duración determinada, aunque en dicho caso no podrá rebasar el 50% de la jornada de un trabajador a tiempo completo, salvo en los casos de aquellas personas beneficiarias por la Garantía Juvenil que sí podrá lograr hasta un 75% de la jornada laboral.

El contrato a tiempo parcial con vinculación formativa es una opción favorable tanto para las empresas como para los trabajadores en relación a otras modalidades de contratos. Cuando un joven tiene facilidad para integrarse al mercado laboral, el empresario tiene ventaja económica también para contratar.

Las condiciones para que el trabajador pueda disfrutar de un contrato de estas características son:

  • Que no haya experiencia laboral o que la misma sea inferior a 3 meses.
  • Venir de otro sector de actividad, es decir, que haya trabajado bajo otra Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE) diferente.
  • Estar inscrito de forma continua como demandante de empleo en una oficina de empleo durante doce meses, de los dieciocho meses previos a la celebración del contrato.
  • No tener título oficial de enseñanza obligatoria (ESO), de título de Formación Profesional (FP) o Certificado de Profesionalidad.
  • Estar inscrito como beneficiario en el Sistema Español de Garantía Juvenil.

En sus inicios, este contrato se planteó hasta que la tasa de paro en España se colocase por debajo del 15%. Actualmente, los datos de desempleo juvenil por debajo de 25 años está en torno al 35´5%, por lo que entre todos, queda camino por andar.