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voluntad

Si has empezado a estudiar con Formación Universitaria, ahora más que nunca debes saber que vas a necesitar de unos buenos hábitos, ya que son muy importantes para que consigas tu objetivos. En este post te vamos a enseñar como funcionan para que puedas conseguir tus propósitos con un menor esfuerzo.

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 Es importante saber que cuando generamos un hábito, creamos un destino en piloto automático, delegando en el subconsciente una conducta para que nuestra mente trabaje, sin apenas gastar fuerza de voluntad.

A día de hoy se sabe que la fuerza de voluntad se agota, no podemos estar a tope durante todo el día, con la misma capacidad para hacer de todo. Por esto, podemos decir que gracias a los hábitos, consumiremos menos de nuestra fuerza de voluntad.

Si tenemos hábitos consolidados conseguiremos hacer mas acciones y producir más, aumentaremos nuestro poder mental y consiguiendo una fortaleza interna que nos permitirá llevar a cabo lo importante de verdad.

Esto no quiere decir que lo que hagamos a través de los hábitos no sea importantes, pero si lo podemos automatizar mejor que mejor, así conseguiremos menos energía y seremos mucho más productivos y consumiremos menos energía.

Para consolidar un hábito lo mejor es hacerlo siempre en entornos parecidos y obteniendo una recompensa. Por ejemplo, me levanto por la mañana veo unas zapatillas deportivas, eso me indica que debo ir a correr, voy a correr y cuando llego me pego una ducha y obtengo una recompensa, me siento física y mentalmente bien.

Si lo que se quiere es no perder mucha fuerza de voluntad debemos empezar el día con lo que más nos cuesta, porque como hemos dicho anteriormente, la fuerza de voluntad se agota.

Para entendernos mejor, vamos a utilizar la metáfora de cuando vamos a llenar un tarro de piedras. Si empezamos a llenarlo con las piedras pequeñas, seguramente luego las piedras grandes no nos entraran. Sin embargo, si empezamos por colocar primero las piedras grandes, luego las más pequeñas acabarán entrando por los espacios más pequeños. Así que lo que tenemos que hacer es empezar por lo más difícil y terminar por lo más fácil.

Se ha hablado mucho de los días que necesitamos para consolidar un hábito. En un principio se hablaba de los 28 días, últimamente se escucha más hablar de los 66 días consecutivos para asentar un hábito. Lo cierto es que son datos estimatorios, no son más que una media y también dependerán del hábito en cuestión. Vamos a poner un ejemplo un poco extremo para entendernos: si coges el hábito de tomar un poco de chocolate cada mañana, va a ser un hábito fácil de asimilar, pero lo que queremos es meditar una hora cada mañana, necesitaremos más días para finalmente reafirmarlo.

En cualquier caso, lo que debemos tener claro es que los hábitos son muy importante, haga el tiempo que haga falta para consolidarlos.

Y si damos un pasito más, podríamos hablar de un ritual, es decir, un conjunto de hábitos que nos llevan a sentirnos de una determinada manera. Por ejemplo, me levanto por la mañana, me pongo a hacer estiramientos, de repente me pongo a hacer meditación 15 minutos, después me doy una buena ducha de agua fría para activar el metabolismo y estar más despierto, etc.

Lo cierto es que los rituales son muy poderosos y conducen a sentirnos de una determinada manera, con un resultado muy positivo en nosotros mismos.